domingo, 21 de junio de 2020

¿Qué dicen de mí?

¿Cuántas veces no hemos hecho algo solo para quedar bien con lo que nos dicta la sociedad?... Dejamos de lado nuestra propia satisfacción e identidad por querer ser algo que en realidad no somos. Las personas somos seres únicos e irrepetibles, entonces, ¿Por qué la necesidad de querer cambiar nuestro aspecto, nuestro yo interno? La respuesta es simple: por el miedo al qué dirán, a los juicios y etiquetas. Es la mujer en especial la que tiende a caer en esto, ya que aunque duela admitirlo, los comentarios y pensamientos de los demás llegan a mover algo dentro de nosotras e incluso a lastimarnos.


En este ensayo queremos reflejar como es que la sociedad influye sobre la mujer para dictarle ser alguien que no es, imponiéndole una idea de perfección que en realidad no existe en ninguna parte.


Como bien mencionamos, algo que en la actualidad ha cobrado importancia en la mujer es la concepción que se tiene de ella, esto es debido a la manipulación de los medios y de las redes sociales, ya que nos han impuesto la perfección como objetivo; a través de estereotipos, que generan sentimientos de envidia y competitividad entre el sexo femenino de una manera superficial, sin embargo, no es justo culpar a dichos medios sino que también influye nuestra psicología femenina, que tiende a ser sensible y un tanto compulsiva.


Esto se ve claramente reflejado en diversos aspectos de la vida cotidiana, por ejemplo en espectaculares, revistas, telenovelas y concursos de belleza que generan no solo sometimientos a cirugías plásticas para conseguir transformaciones faciales o corporales con la finalidad de poseer un cuerpo con las medidas “perfectas” (90, 60,90) que en realidad son metas prácticamente inalcanzables,que nos rigen en la manera que vestimos, hablamos y sobre todo en la que nos comportamos. «Hoy en día ser mujer implica, además de verse siempre bien, ser una destacada profesionista, trabajar arduamente en la oficina y después llegar a la casa y ser una excelente ama de casa. Cocinar, decorar, educar a los hijos, ser una maravillosa amante, consejera y demás.» (Rosell. P, 2000).


Todo esto trae graves consecuencias en la mujer, entre ellas destacan la depresión que se puede presentar ante la exigencia de los medios, que conllevan el consumismo para “sentirse bien consigo mismas”, baja autoestima y en casos más graves trastornos psicológicos, alimenticios e incluso suicidios.


Con esta situación, la mujer se ha dado cuenta de que la sociedad no ha impuesto los mismos estereotipos para el género masculino, es cierto el hecho de que no tienen tantas barreras al éxito en comparación con nosotras; debido a esta inconformidad hemos buscado alternativas para solucionarlo, pero hemos cometido el error de creer que somos iguales, cuando en realidad somos seres con habilidades y capacidades diferentes, pero complementarias, sin uno u otro la sociedad no podría mantenerse en pie, y por ello la igualdad de género no es posible en su totalidad, ya que una mujer debe adoptar su papel de mujer y un hombre el de hombre, y no uno el de ambos. Lo ideal debería de ser buscar el respeto entre los dos sexos.


Con esto nos dimos cuenta de que a pesar de que la mujer es un pilar importante para la sociedad, no se da cuenta de lo que en realidad puede llegar a ser y es por esto que se discrimina tanto a las mujeres, siendo que hay muchas razones por las que se les debe considerar como una obra divina, no son cualquier cosa. Por lo tanto el hombre como la mujer merecemos el mismo respeto.


Al igual, las mujeres deben tener respeto a sí mismas, a su cuerpo y a su calidad de vida, cada una debe tratar de ser única en el mundo. La sociedad debería dejar de determinar tantos estereotipos de “la mujer perfecta” porque en realidad nadie lo es, ni lo será.


Seguir “modas” solo hará que se causen daños psicológicos y físicos en las mujeres, al querer ser como todas las demás; contrario a esto, los medios de comunicación deberían poner más atención en las virtudes que las mujeres poseen y todos los cambios que puede tener la sociedad si en lugar de fijarse en el “cómo se ven”, se preocuparan por el “como son”, que es lo que en realidad va a hacernos sacar más provecho a nuestra vida, cuando lo material o lo físico al final se acaba. Dios les ha dado un don a cada una de las mujeres y deben saber aprovecharlo al máximo. Deben conocerse a sí mismas y amarse tal como son, sin compararse tanto con los demás.

Ana Karen García Jiménez, Vanessa Esmeralda Castañeda Jiménez.


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